Periódico Escolar Sol de julio

Autores: 3er. Año

HISTORIETAS


EL AHORRO ESTÁ EN EL CABLE


Esto sucedió arriba de un ómnibus hace unos meses. Yo vendía todo tipo de artículos útiles para la dama o el caballero, entre ellos la aspiradora TEJOTA, fabricada en Indonesia, que cabía en la palma de una mano, muy avanzada y que funcionaba sólo con pilas, ¡y tan sólo a $10! Era tan barata porque al no necesitar cable, los indonesios se ahorran millones de dólares. El problema era que el manual venía en una rara mezcla de español e indonés.

Yo sólo quería llamar la atención de los pasajeros con una espectacular demostración y por eso apreté el botón rojo oculto en la base de la máquina y que yo ignoraba completamente para qué servía. Entonces un ciclón estalló en el interior del ómnibus. Los zoquetes de una señora del primer asiento, sus lentes, el pantalón del chofer, el germinador de un escolar y el repollo de una señora que venía de la feria: todo se tragaba mi aspiradora.

Con el lío, el ómnibus atropelló una florería y una vez rescatados los pasajeros de entre los gladiolos, la máquina se tragó las gorras de toda la dotación de policía, se escapó de mi mano y se fue a zambullir en la peluca del comisario donde misteriosamente se apagó… Eso fue exactamente lo que pasó aquel día señor juez…

Horacio López (argentino)

EL AHORRO ESTÁ EN EL CABLE
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PISOTÓN EN ALTA MAR


Una mañana en un barco que se sacudía en medio de un mar picado, había un sapito en cubierta que se entretenía en un charquito dejado por una ola. De pronto un burro medio mareado lo pisa y el sapito le gritó: -¡Epa amigo! No ve que hay gente.

Pero el burro se hizo el sordo y lo pisó nuevamente, miró para abajo y le dijo:     -¿Qué vas a ser gente vos? Si sos un sapo…
    -Yo soy más gente que usted. Haremos una batalla animal y quien la gane será más gente.

El burro aceptó porque estaba seguro de que ganaría. Comenzó a armar inmediatamente su ejército de grandes animales feroces: el tigre, el león, la pantera, el zorro, el cocodrilo, etc.

Mientras que el sapo fue a la bodega, vació una calabaza y les pidió a las abejas, avispas, tábanos y mosquitos que entraran en ella.

El día de la batalla todos se encontraron en cubierta y el burro salió con su ejército al encuentro del sapo, quien en ese momento destapó la calabaza y…

Cuento folclórico

PISOTÓN EN ALTA MAR
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LA PRINCESA DEL PIOJO


Érase una vez una princesa que era tan limpia, tan limpia, que seguro que era la más limpia del mundo y nunca llevaba encima la más mínima mancha o suciedad.

Pero un día encontraron en su cabeza un piojo, lo cual fue considerado un verdadero milagro, y por eso no quisieron matar al piojo, y, por el contrario, decidieron alimentarlo con leche.

Y así lo hicieron. El piojo creció y creció y se hizo tan grande como un ternero. Cuando el piojo murió, la princesa hizo que le quitaran la piel y le hicieran con ella un vestido.

A partir de entonces, cuando llegaba un pretendiente a pedir su mano, ella le decía que adivinara de qué animal era la piel del vestido que llevaba. Como nadie lo podía adivinar, todos tenían que marcharse. Por fin, un bello príncipe lo adivinó de una forma muy especial…

Los hermanos Grimm


LA PRINCESA DEL PIOJO
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LA RANA SE MUDA


Había una vez una rana que vivía feliz jugando en un estanque con sus dos amigos los gansos, hasta que un día el estanque se secó ya que no llovía desde hacía mucho tiempo y los tres amigos decidieron marcharse en busca de un nuevo hogar.

Pero como la rana no sabía volar, se le ocurrió una gran idea: sus amigos la llevarían colgada de un palito que ella apretaría muy fuerte con la boca y ellos tomarían de los extremos con el pico mientras volaban.

Así comenzaron el viaje y sobre cada pueblo y aldea que pasaban la gente miraba hacia arriba y decía: -¡Qué gansos tan inteligentes! ¡Vuelan llevando una rana!
    
La rana enojada pensaba que tantos elogios para los gansos no eran justos ya que había sido su idea, así que al pasar sobre la tercera aldea y oír los gritos de la gente maravillada con los gansos, la rana enfurecida gritó:
    -¡Yo tuve la ideaaaaaaaaa! Pero apenas abrió la boca…

Cuento tradicional chino

LA RANA SE MUDA
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EL GARBANZO PELIGROSO


Un día un garbanzo peligroso, se cayó debajo de la cama. Hizo KEK,  y despertó a la pulga que vivía sobre el gato. La pulga hizo BU, y despertó al gato que se colgó de la soga de la campana. La campana hizo CLILN CLON y despertó a las palomas azules. Las palomas azules hicieron RUCUCÚ, y despertaron a las gallinas. Las gallinas hicieron CLOQUI y despertaron a tía Sidonia para que les diera maíz. Tía Sidonia hizo MUAA y despertó al ratón que duerme en su zapato. Y el ratón tropezó con el garbanzo peligroso que seguramente estaba por explotar como una bomba.

La pulga del gato, el gato, las palomas, las gallinas y Tía Sidonia, salieron corriendo de la casa y se sentaron en la vereda de enfrente a esperar que el garbanzo hiciera BUUUM.

Pero el garbanzo se había dormido debajo de la cama, con un sueño chiquito y redondo.

Como tía Sidonia estaba cansada de esperar, tapándose los oídos tomó una jaula y una escoba, y valientemente fue a cazar al garbanzo peligroso. Y lo cazó y lo encerró en la jaula.

    -Un garbanzo peligroso debe ser enterrado- dijo el gato, y cavó apuradísimo un pocito y allí fue a parar el garbanzo. Las gallinas taparon el pozo con las patas y las palomas con el pico.

Pero entonces el garbanzo peligroso empezó a cantar, como cantan los garbanzos cuando están bajo tierra. Y cantando, cantando, se puso a brotar y a crecer…

Laura Devetach

EL GARBANZO PELIGROSO
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¡FUERA BICHO!


Un día el microbio Saturnino decidió que el supermercado era el mejor lugar para vivir. Saturnino era chiquitito, feo, peludo y nunca se bañaba porque le daba terror el agua y el jabón.

El supermercado estaba repleto de comida y el microbio, relamiéndose, fue a buscar un lugar sucio y tranquilo para instalarse.

¡Qué chasco cuando rebotó en unas tentadoras frutas de porcelana que estaban en el centro de una mesa! Frotándose el chichón y rezongando, quiso morder un triciclo pero casi se queda sin dientitos y cuando probó el fleco de una bufanda… ¡qué asco!... ¡Parecía comida para polillas!

Fue al sector de alimentos pero todo estaba tan limpio y desinfectado que Saturnino tenía que caminar en puntas de pie por su alergia al hipoclorito. Cuando llegó a los dulces, estaba feliz, pero… ¡qué mala suerte! Ni una probadita pudo darles de tan cerrados que estaban.

Nada podía comer y Saturnino zapateaba de hambre y de rabia. De pronto vio algo que le hizo agua la boca: ¡un vasito de yogurt de frutilla destapado y caído en un rincón! Se puso a comer y a nadar en ese mar rosado y cremoso cuando de pronto entró el encargado y…

Julia Chaktoura (argentina) 

¡FUERA BICHO!


Autores: 3er. Año

 
Colegio Laico Integral Sol de julio - Periódico Escolar: Ago-Set'2008 - Correo: info@soldejulio.edu.uy [Volver a Sol de julio]   [arriba]